Ponencia sobre “La Conversión Pastoral”
a cargo delRevmo. Mons. José F. JIMENEZ R.,en la Asamblea de Pastoral Arquidiocesana de Valencia.San Diego, 19 de junio de 2015
“La alegría evangelizadora siempre brilla sobre el trasfondo de la memoria agradecida: es una gracia que necesitamos pedir”… “El creyente es fundamentalmente memorioso”1.
INTRODUCCIÓN
Debo comenzar diciendo que la Iglesia Arquidiocesana que nos congrega hoy en esta asamblea pastoral, no surgió de la nada. Hace noventa y dos años - el 12 de octubre cumpliremos noventa y tres - nuestra iglesia vio una luz envuelta con personajes de renombres, tradiciones, eventos especiales, templos coloniales, comunidades religiosas y sobretodo esa devoción incontestable a Ntra. Sra. del Socorro.
Hemos heredados una tradición local, viva, rica y solidad que no puede permanecer oculta a las nuevas generaciones. Podemos sentirnos orgulloso de nuestra Iglesia Arquidiocesana con sus luces y con sus sombras, con sus situaciones favorables y desfavorables pero que a todos no ha acogido, con maternal solicitud aunque la realidad nos sobrepasa tenemos recursos divinos y humanos que nos aseguran una autentica y eficaz nueva evangelización, esta herencia que hemos recibido todos nosotros sin embrago, como dijeron nuestros obispos incluyendo al entonces Cardenal Bergoglio, en la asamblea de Aparecida, “ninguna comunidad debe excusarse de entrar decididamente con todas sus fuerzas en los procesos constantes de renovación misionera y de abandonar las estructuras caducas que ya no favorecen la trasmisión de la fe”2.
El ejemplo del modelo paradigmático de esta renovación comunitaria lo encontramos en las primitivas comunidades cristianas,3 esas comunidades estuvieron buscando nuevas formas para evangelizar de acuerdo con las actitudes y circunstancia de entonces.
LA CONVERSIÓN ECLESIAL
El beato Pablo VI, en el año 1964, cuando escribió la Eclesiam Suam, invitaba a la iglesia a ampliar el llamado a la renovación para expresar con fuerza que la renovación no es solamente de los individuos aislados sino de la iglesia entera así se expresaba el beato Pablo VI: “La iglesia debe profundizar en la conciencia de sí misma, debe meditar sobre el misterio que le es propio de esta iluminada y operante conciencia, brota un espontaneo deseo de comparar la imagen ideal de la Iglesia tal como Cristo la vio, la quiso y la tomó como esposa suya y el rostro real que hoy la Iglesia presenta”.4 Brota por lo tanto un anhelo generoso y casi impaciente de renovación, es decir de enmienda de los defectos que denuncia y refleja la conciencia a modo de examen interior, frente al espejo del modelo que Cristo nos dejó de Sí.
El Concilio Vaticano II recogió esta inquietud del Beato Pablo VI y nos presentó entonces en los documento la necesidad de una propuesta de conversión eclesial como la apertura a una permanente reforma de sí, con fidelidad a Jesucristo. Cristo llama a la iglesia peregrinante hacia una perenne reforma de la que la iglesia misma en cuanto institución humana y terrena tiene siempre necesidad, es lo que se conoce en teología y eclesiología como “ecclesia semper reformanda” por eso el Papa Francisco nos expresa lo siguiente: “Hay estructuras eclesiales que pueden llegar a condicionar un dinamismo evangelizador; igualmente las buenas estructuras sirven cuando hay una vida que las anima, las sostiene y las juzga. Sin vida nueva y auténtico espíritu evangélico, sin «fidelidad de la Iglesia a la propia vocación», cualquier estructura nueva se corrompe en poco tiempo”5. Ya lo decía también el Papa emérito Benedicto XVI: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o por una gran idea sino por el encuentro con un acontecimiento, con una persona que da un nuevo horizonte a la vida y con ello una orientación decisiva”6.
EL PROCESO EVANGELIZADOR
El acontecimiento de Cristo es por tanto el inicio de ese sujeto nuevo que surge en la historia y al que llamamos discípulo que nace del encuentro con el Señor. Solo gracias a ese encuentro o reencuentro somos rescatados de nuestra conciencia aislada y de la autoreferencialidad 7. Gracias al encuentro con Cristo se rompen esquemas aburridos, se recupera la frescura original del evangelio, brotan nuevos caminos métodos creativos y otras formas de expresión, signos más elocuentes, palabras cargadas con mayor y renovado significado para el hombre de hoy. El encuentro con Jesucristo según el documento de Aparecida tiene que generar un proceso, si me encuentro con Jesucristo se desencadena un proceso. El proceso pasa por la conversión se consolida en el discipulado, se abre a la comunión y desemboca en la misión 8. ¡Qué bonito es tener en cuenta en nuestras reflexiones ese proceso! que se sintetiza en cinco pasos dinámicos, suscita dos comportamientos básicos:
El primero es de la acogida receptiva de la Palabra de Dios, abrirnos a la palabra no solamente de modo individual si no comunitariamente como iglesia, como hermanos y como hermanas que se involucran, que se acompañan y fructifican y que celebran.
El segundo es el de la misionariedad porque la alegría del evangelio que llega a la vida de la comunidad de discípulo es una alegría misionera 9. El Papa en todo ese documento alterna dos palabras, acoger y trasmitir, acoger y donar, orar y trabajar. Ese movimiento el Papa es muy insistente. El doble movimiento (acoger y dar) resulta como una consecuencia de la conversión pastoral. La conversión pastoral nace precisamente del movimiento de recibir y dar.
La conversión pastoral invita por una parte en creer en la Buena Nueva. Creer en Jesucristo como el portador del Reino de Dios, en su irrupción en el mundo, es su presencia victoriosa sobre el mal. La Conversión pastoral implica creer en la asistencia y conducción del Espíritu Santo, creer en la Iglesia Cuerpo de Cristo y su prolongación de su presencia encarnada. Cuando el Papa francisco en el encuentro con el Comité de Coordinación del Celam en el Centro de Estudios de Sumaré, Río de Janeiro, Brasil, en el año 2013, con motivo a la Jornada Mundial de la Juventud, precisamente habló de la misión paradigmática y ponía el acento en la conversión, no como el paso de la inmoralidad a la moralidad, de una fe equivocada a una fe correcta, la conversión de la cual hablaba el Papa es la de ser conquistado por el amor de Cristo, ponerse sin reserva al servicio de él a favor de los hermanos. Del doble movimiento nace la conversión pastoral, que significa creer en Jesucristo, creer en la asistencia del Espíritu Santo, creer en la Iglesia.
CONVERSIÓN PASTORAL Y PASTORAL EN CONVERSIÓN
Pero por otra parte la conversión pastoral compromete a una pastoral de conversión, que según el Papa Francisco debe ser una opción misionera: “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación. La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad.”10
Esta conversión pastoral y la pastoral en conversión implica siempre ciertas tensiones, Evangellii Gaudium y Aparecida dejan entrever tensiones internas positivas, que invitan a salir adelante:
La primera tensión que se recaba en los documentos es la de Espíritu e institución. “No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos.11 Hay otra tensión que hay que tomar en cuenta entre el Pueblo peregrino y la institución como tal, que es la Iglesia.
La segunda tensión es la de la diferencia cultural y la unidad de la Iglesia. En el Pueblo de Dios se encarnan los pueblos de la tierra, pero cada uno de los cuales tiene su propia cultura. El papa anima a las diócesis (Lo que hacemos esta mañana aquí) a las comunidades cristianas a analizar con objetividad la situación propia de su país. “No podemos evangelizar sino analizamos la situación propia del país”12.
Y la tercera tensión es la que se da entre misión y discernimiento, los desafíos requieren un atento discernimiento espiritual. “No basta con reconocer que es Dios quien actúa, sino que es necesario interpretar las mociones del buen Espíritu, elegir lo del buen Espíritu y rechazar lo malo”13
Para el Papa Francisco, como buen jesuita, la palabra discernimiento es bien importante, el invita en una asamblea pastoral no solamente a analizar sino también a discernir. Es interesante que el Papa da unos criterios de discernimiento, por ejemplo: “No nos dejemos robar el entusiasmo misionero, no nos dejemos robar la acogida misionera, no te dejes robar la esperanza, no te dejes robar ni la comunidad ni el Evangelio, no te dejes robar el ideal del amor fraterno, no te dejes robar la fuerza misionera”.14 No se trata solo de analizar sino de discernir.
REVISIÓN HACIA ADENTRO
Por otra parte la conversión pastoral llama a una revisión hacia adentro. La revisión hacia adentro, es confrontarse con la manera de pensar, sentir, actuar con las actitudes del Maestro. Revisar los procesos de madurez personal que nos permitan ir venciendo resistencias y pasividades propias de la naturaleza humana.
En un proceso de conversión personal hay ciertas resistencias y pasividades, eso también hay que tenerlo en cuenta. En el proceso de conversión pastoral no se puede quedar por fuera el proceso de convertirse en persona, el papa Francisco indica que debemos hacer buen manejo de las emociones, sentimientos, afectos y fantasías. El Papa francisco invita a no caer en lo que el llama “la psicología de la culpa, no convertirnos en momias de museo, y no mostrarnos con una tristeza dulzona”.15
La conversión debemos llevarla adelante, un cristiano no puede ser un pesimista quejoso, desencantado con “cara de vinagre”16, no podemos ser evangelizadores con permanente “cara de funeral”17. La conversión pasa también por el cuerpo, pasa también por el testimonio. Muchos de nuestros desencuentros y diferencias en nuestras familias y en nuestras parroquias tienen que ver más con el área humana que con el área espiritual. Nosotros nos ponemos a reflexionar, muchas veces nuestras diferencias y problemas no son espirituales sino humanas. Y por eso el Papa nos invita a superar la desconfianza permanente, el temor a ser invadido, “las actitudes defensivas”18. Nos invita a “no aislarnos”,19 y sobre todo nos advierte a los agentes de pastoral con esta impresión.
Atención a la tentación de la envidia, El Papa dice, “estamos en la misma barca y vamos hacia el mismo puerto”20. Por lo tanto los exhorta a correr el riesgo del encuentro del otro, con su presencia física, el Papa está llamando la cultura del encuentro, los católicos tenemos que propiciar la cultura del encuentro. El cristiano no solo debe mostrar la alegría sino aprender a mirar a los ojos a su hermano, tocar la carne del hermano en Cristo, acompañar en los procesos de crecimiento 21.
El Papa dice que en un procesos de conversión nosotros tenemos que aprender el arte de escuchar, que es más que oír 22. Y nos dice que tenemos que aprender el arte de acompañamiento, no solamente los sacerdotes y los religiosos, sino también los laicos tienen que aprender el arte de caminar con su hermano, sin el cual no existe un verdadero encuentro espiritual.
La formación del discípulo misionero debe ser integral 23, tomando en cuenta la dimensión humano-comunitaria, espiritual, intelectual y pastoral misionera. Para un itinerario de formación el número 280 del Documento de Aparecida nos puede iluminar. Esto es lo que va a permitir una coherencia entre la vida de fe y el testimonio personal.
Sin perder de vista la conversión personal, nosotros tenemos que tomar en cuenta en este encuentro la conversión pastoral comunitaria, teniendo como punto de encuentro el permanente dinamismo de salida que Dios quiere colocar en los creyentes, saliendo de nuestra propia comunidad para llegar a las periferias 24. En este sentido la conversión personal, comunitaria y misionera, toca en primer lugar a los agentes de pastoral 25. ¡Que bonito que el Papa cuando habla de conversión, se refiere a su propia conversión!, pasa por los obispos y sacerdotes 26 por los fieles laicos, la conversión toca a la iglesia diocesana, a las parroquias y a las demás instituciones. Permito muy brevemente leer lo que dice el número 30 de Evangelii Gaudium: “Cada Iglesia particular, porción de la Iglesia católica bajo la guía de su obispo, también está llamada a la conversión misionera. Ella es el sujeto primario de la evangelización, ya que es la manifestación concreta de la única Iglesia en un lugar del mundo, y en ella «verdaderamente está y obra la Iglesia de Cristo, que es Una, Santa, Católica y Apostólica». Es la Iglesia encarnada en un espacio determinado, provista de todos los medios de salvación dados por Cristo, pero con un rostro local. Su alegría de comunicar a Jesucristo se expresa tanto en su preocupación por anunciarlo en otros lugares más necesitados como en una salida constante hacia las periferias de su propio territorio o hacia los nuevos ámbitos socioculturales. Procura estar siempre allí donde hace más falta la luz y la vida del Resucitado. En orden a que este impulso misionero sea cada vez más intenso, generoso y fecundo, exhorto también a cada Iglesia particular a entrar en un proceso decidido de discernimiento, purificación y reforma”.
A partir de esos números si cada quien quiere saber que es lo que nos toca en la conversión puede leer esos capítulos. En Aparecida 168, también se habla de la Iglesia particular.
El llamado entonces es: a la conversión a la comunión,27 y a la conversión a la misión. 28
La conversión personal despierta la capacidad de someterlo todo al servicio del Reino de la vida y la conversión pastoral en las comunidades exige que se pase de una pastoral de mera conservación a una pastoral, decididamente misionera. Ya no podemos seguir con una pastoral que conserva, hay que pasar a una pastoral misionera 29.
Es hermoso precisar que los documentos del Concilio Plenario de Venezuela, utilizó el método del ver, juzgar y actuar, en el actuar, cada documento presenta unos desafíos, pero es hermoso ver que en la mayoría de los documentos en sus desafíos, nos invita a la conversión, el documento 1, el documento 2. El primer desafío siempre es a la conversión, y cuando en algún documento no aparece la palabra conversión, aparece la palabra toma de conciencia.
Finalmente la conversión pastoral, detrás de ella está la eclesiología del Vaticano II. Todos los documentos, del concilio Plenario, de Aparecida, Evangelii Gaudium, tienen como fondo la eclesiología de comunión del concilio Vaticano II, sobre todo la Lumen Gentium. De hecho el mismo Papa Francisco lo confirma: “He optado por promover algunas líneas que puedan alentar en toda la Iglesia una nueva etapa evangelizadora, llena de fervoir y dinamismo. Dentro de este marco que pasa por la doctrina dogmática de la Lumen Gentium”30.
La eclesiología de fondo de la Lumen Gentium es la del Pueblo de Dios. Todos somos Pueblo de Dios, y esa eclesiología nos invita a seguir con la Iglesia.31 Allí se trata el sensum fidei, que todos nosotros debemos tener.
Hoy se habla de tener empatía con la Iglesia, comunión y participación. La eclesiología Pueblo de Dios, no solamente es pertenecer al Pueblo, sino que indica que la iglesia está en la historia y que nosotros no podemos permanecer al margen. La eclesiología del Concilio Vaticano II, indica que la Iglesia está en la historia y la historia se hace cultura por lo tanto los evangelizadores debemos estar atento a la cultura. Es bonito que el Papa dice en el N. 115. “La gracia supone la cultura”32, como el principio antropológico: la gracia supone la naturaleza. El papa supone la cultura, hay que estar pendiente de eso, los desafíos culturales 33 Y el numeral 61, Las culturas urbanas. ¿Cómo abordar la ciudad?. También el tema de la religiosidad popular.
La otra imagen del Concilio Vaticano II es la Iglesia como madre, de la eclesiología de comunión, pueblo de Dios, y la iglesia madre.34 Se refiere a la Iglesia como una madre de corazón abierto.
No es bueno que cerremos puertas, no solo la puerta de los sacramentos, sino hacer posible tener abiertas las puertas de los templos, aunque hoy es difícil por la inseguridad, el Papa dice hay que abrir puertas para darle la posibilidad a la gente de estar.
El ejercicio de la maternidad de la Iglesia es exactamente lo que nosotros llamamos: Pastoral. ¿Que es la Pastoral? Es la maternidad de la Iglesia. Sobre la conversión pastoral, quisiera recordar que la pastoral no es otra cosa que el ejercicio maternal de la Iglesia. La Iglesia da luz, amamanta, hace crecer, corrige, alimenta. Se trata de descubrir a una Iglesia con entrañas de misericordia. Pronto vamos a iniciar el año de la misericordia. Parte de esa maternidad, el Papa le ha dicho a los sacerdotes como deben hacer las homilías. Los sacerdotes deben preparar la homilía no para lucirse, sino para alimentar bien a los hijos que van a la iglesia. El papa dice en fin, que tenemos que hacer una misión programática, poniendo actos concretos de carácter misionero. Es lo que justifica una Iglesia en estado permanente de misión. El objetivo de esta asamblea es proponer un (orientaciones concretas) plan de pastoral nacional.
CONCLUSIÓN
Termino con el deso de Pablo VI “Ojalá el mundo actual, que busca a veces con angustia, a veces con esperanza, pueda así recibir la buena nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes y ansiosos sino a través de ministros del evangelio cuya vida irradia el fervor de los que han recibido en sus vidas la alegría de Cristo. Que así sea.
1 PAPA FRANCISCO, Exhortación apostólica. Evangelii Gaudium (EG), 13 2 V CONFERENCIA GENERAL DEL EPISCOPADO LATINOAMERICANO, 2007, Aparecida, (DA) Brasil, 365
3 Hech 2, 47
4 PABLO VI, Carta enc. Ecclesiam suam (6 agosto 1964), 3
5 EG. 26 6 BENEDICTO XVI, Carta enc. Deus caritas est (25 diciembre 2005), 1
7 EG. 89
8 DA. 278
9 EG. 21
10 EG. 27
11 EG. 49
12 EG. 184
13 EG. 53
14 EG. 109
15 EG 83
16 EG 85
17 EG 10
18 EG 88
19 EG 89
20 EG 98
21 EG 169
22 EG 170
23 Cfr. DA. 280
24 EG 20
25 EG 32
26 EG 31
27 DA. 156
28 DA. 163
29 DA. 370
30 EG. 46
31 LG 12
32 EG. 115
33 EG 61
34 EG 46-47
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